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Un shot de tequila, o la botella si prefiere, y una buena ranchera son el mejor acompañamiento para ver a Sara Corrales en México.

Un shot de tequila, o la botella si prefiere, y una buena ranchera son el mejor acompañamiento para ver estas fotos. Hace tres años que Sara Corrales se fue de Colombia y como sabemos que usted también la extrañaba, nos fuimos hasta Ciudad de México para tomarle estas fotos con mucho, mucho picante.

Para escribir este perfil de Sara Corrales lo primero que hice fue tener una sobredosis de capítulos de El señor de los cielos, la serie que la llevó a vivir en México. Me vi las dos temporadas en la que aparece casi de corrido. Lo segundo que hice fue convertirme en su stalker por más de una semana. Durante este tiempo me enteré de que tiene una gata que no la deja estudiar los libretos, que tiene una perra que se llama Gaia, que se fue de paseo con su novio a Tepoztlán y que estuvo en primera fila en el concierto de Maluma en Ciudad de México. Hasta vi el detrás de cámaras de estas fotos.

¿Qué le puedo contar que usted no pueda averiguar por su cuenta? Bueno, quizá esto: Sara empacó dos maletas para esta sesión de fotos. Era un domingo y cualquiera que se la cruzara pensaría que se iba a un viaje muy largo. Aunque si uno se encuentra con Sara Corrales en lo último que se fijaría sería en unas maletas, si acaso las ve después de mirar sus piernas, que es una de las partes preferidas de su cuerpo. En esas maletas llevaba la ropa que se quería poner, “miles de tacones”, un sarape –la ruana mexicana–, hasta una vela aromática, porque como ella misma dice es “muy empeliculada” y quiere estar al tanto de cada detalle.

 

(Daniella Bifolco bajo el agua)

Si volvemos a mi investigación de stalker podría decirle que escuché varias entrevistas en las que explicó muchas cosas de su pasado. Pero hablar de eso, aparte de repetitivo, es aburrido. Mejor le cuento la vida de ella en el país del tequila y el mezcal. Hace tres años y medio se fue de Colombia para grabar El señor de los cielos. Cuando le propusieron hacer el papel de Matilde no lo pensó mucho, a los 15 días ya estaba en México. Lo que ella no esperaba era que esa escala, que en principio no debía durar más de unos meses, se le fuera a alargar tanto. Por eso cuando vio que su estadía iba para largo decidió hacer una venta de garaje en la que vendió absolutamente todo, o casi todo, lo que tenía en Colombia. Los primeros meses que pasó en México disfrutó de nuevo de ese anonimato que aquí no tenía. Pero la dicha duró poco. Su personaje de Matilde se volvió viral y la gente se encariñó con ella hasta el punto de que muchos de los comentarios que le dejan en sus redes sociales tienen que ver con su papel en la novela y se lamentan de la muerte del personaje. Esto, por si no ha visto El señor de los cielos, pasó en la segunda temporada y ya van en la cuarta.

Pero todas esas cosas las puede averiguar si busca en Google. Mejor le cuento otra cosa que no sabe de Sara. Es mala para el picante, “malísima”. Y esto que podría parecer un problema en el país que exporta 2,7 millones de toneladas de chile verde al año y en el que el consumo promedio de chile por persona asciende a 15 kilos anuales, no lo es para ella. Ya sabe que pedir poco picante es pedir muy picante para alguien que no está acostumbrado. También le puedo contar que uno de sus platos mexicanos preferidos son los chiles en nogada, un plato que si lo mira despacio parece la bandera de México. Además, en este tiempo ya se le han pegado palabras como jitomate, chamarra, depa (la traducción sería apartamento) y cambió el carro por el coche. En cuanto a los hombres mexicanos, dice que son más tímidos que los colombianos, pero en defensa de ellos hay que decir que no quedan en shock con los ojos verdes de Sara, con sus labios o frente a su cuerpo, es muy difícil. Sara dice que a la hora de conquistar no demuestra mucho interés al principio. Yo la verdad creo que su cuerpo habla por sí solo, si no mire estas fotos. Un consejo, por si algún día piensa caerle a Sara Corrales, ni se le ocurra ponerse a “chicanear” con los carros que tiene, pues como ella dice: “Odio a los desgraciados que me quieren deslumbrar con la plata o los que viven de apariencias”.

 

(Anouk de Heer: la holandesa peligrosa)

Pero aparte de un par de palabras que tienen diferentes significados, son más las cosas que tenemos en común con los mexicanos: el gusto por los mariachis, por ejemplo, pero sobre todo compartimos el gusto por las telenovelas. Toda una generación de colombianos creció viendo el Chavo del 8, culebrones como María la del barrio o RBD (Rebelde, para los que no alcanzaron a ver); de hecho, Sara era fanática de esta novela. Lo que ella no se imaginaba era que el mismo productor de RBD, Pedro Damian, la buscaría a ella específicamente para ser la antagonista de su nueva producción Despertar contigo, en la cual actuará otro “egresado” de Protagonistas de novela, Daniel Arenas y con Aura Cristina Geithner. Si algo hemos exportado a México últimamente son actores.

Vuelvo con mis descubrimientos como stalker. El número de seguidores de Sara Corrales en Twitter es mayor que el número de habitantes que tiene Barranquilla y sus fotos, por mal que les vaya, tienen más de 5.000 “me gusta” en Instagram. Aunque también está en la moda fit que invade las redes sociales, ella se lo toma con un poco más de calma: “A mí me sorprende ver a esas niñas que ponen todo el tiempo fotos y videos entrenando. Llega el punto en que uno dice: ¡ya, paren niñas! Yo voy al gimnasio y me gusta entrenar, pero no todo es fitness”. Otro de mis descubrimientos mientras escarbaba en sus redes sociales fue que la nombraron madrina de un equipo de béisbol de Veracruz, los Rojos del Águila, busque y verá que la encuentra abrazada con la mascota de los rojos.

 

(Belén Bergagna: la rebelde de las pasarelas)

Otra cosa que no sabe, pero que de pronto intuye: Sara está amañada en México. Extraña, como todo el que se va de casa, a la familia y los amigos. Sin embargo, dice que no le da tan duro porque su mamá le hace visitas de dos meses y habla con ella todos los días. Su estadía va para largo, pues ya compró una casa a las afueras de Ciudad de México para huir de “la verraca” contaminación de la capital. Allí, en el espejo del baño (y como no los podemos dejar ir sin algo más picante) Sara con su rojo pintalabios le escribe a su novio mensajes que le dejamos a su imaginación. La verdad, ella me dijo que eran algo cursis. (Ya quisiéramos que esos mensajes fueran para nosotros).

Todo apunta a que será otra colombiana más en la lista de los que encuentran allí otro hogar, lista que integran desde jugadores de fútbol como Luis Gabriel Rey y Dayro Moreno, de los 18 equipos de la primera división mexicana, en 14 hay algún jugador de nuestro país, o el mismo entrenador de la selección mexicana, Juan Carlos Osorio, hasta escritores como Gabriel García Márquez y Fernando Vallejo.

Y como todo apunta a que no la vamos a tener en Colombia por un rato, vea estas fotos, así no la extraña tanto.

Si quiere saber más del autor, sígalo en Twitter como @felipeg269

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