Edición 127

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De celebración con Carolina Cruz

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La presentadora contó todos sus secretos en la edición de aniversario de Revista DONJUAN

 Pocas reinas han tenido tanta fanaticada como Carolina. Esta caleña fue porrista, chupó dedo hasta los once años, les tiene fobia a los sapos y le encanta el reguetón. Aunque en sus planes nunca estuvo ser presentadora, ni reina, se ha convertido en todo un ícono de la televisión y no nos resistimos a la tentación de verla de nuevo en nuestras páginas.

>>Me oriné en la cama hasta los once años [risas].

>>También tomé tetero hasta los once.

>>Y chupé dedo hasta los once.

>>Toda la vida he sido muy alta y era muy chistoso ver a una niña con el uniforme del colegio, tan grande, tomando tetero.

>>A los once años tenía los dientes vueltos nada y me tocó empezar un tratamiento de ortodoncia que hizo que la chupada de dedo me supiera a cacho.

>>El único que pudo quitarme esa maña fue mi abuelo. Compró un poquito de ají y ¡popó de gallina! Me dijo que si pasaba por mi cuarto y yo tenía el dedo en la boca me lo iba a untar de alguna de las dos cosas.

>>El olor siempre me devuelve a mi infancia. Yo vivía en una casa en La Flora, en Cali y teníamos una panadería atrás de mi casa. Entonces, tipo cuatro de la tarde, salía el pan recién hecho y ese olor me encantaba.

>>Lo único que nunca aprendí a hacer bien fue a planchar.

 

>>No tengo ningún problema en sentarme todo un día a ver fútbol con mi esposo.

>>Me encantaba peinar a mis muñecas, cortarles el pelo, pero tenía una muñeca repolla que me fascinaba. Era gordita, tierna y repolludita [risas].

>>En el colegio no me fue muy bien. Era perezosa en el momento de los exámenes y por eso perdí varios años. Lo raro era que a la hora de hacer las tareas era supernerda.

>>Le hacía muchas maldades a mi hermano mayor. Me acuerdo que una vez él iba para una primera comunión y yo le corté un mechón. Le pegué una trasquilada tenaz.

>>Yo les sacaba punta a los lápices y me dibujaba morados con la sombrita, para decirle a mi papá que mi hermano me había pegado [risas].

>>Fui porrista del América de Cali. Los más felices con eso fueron mi papá y mi hermano porque tenían boletas gratis para los partidos.

>>A mí me aterraban los piropos que le decían a uno, eran muy vulgares. Además, yo tenía 14 años en esa época.

>>El sudado de pollo es mi plato estrella.

 

>>Mi película favorita siempre siempre será Los goonies. Me la repito 500 veces.

>>Quería ser de todo, menos de lo que terminé siendo [risas]. Quise trabajar en un banco, quería ser veterinaria, arquitecta.

>>Vengo de una familia de reinas. Aunque yo no quería meterme en eso porque tuve por mucho tiempo brackets, yo no me reía y decía: “Eso para ser reina uno tiene que reírse y yo soy pésima y con estos dientes en desorden menos”.

>>Nunca pensé que mi participación en el reinado tuviera tanto impacto. Cuando llegué a Cali eso fue con carro de bomberos, hasta me dieron medallas. Todo lo que no me gané por buena alumna, me lo gané como reina [risas].

>>Todo lo mío, lo guardo. Desde las primeras fotos que salieron hasta las últimas portadas las tengo guardadas en unos álbumes. Yo misma recorto las fotos y los artículos, es un plan. Quiero que mi hijo vea todo eso.

>>A mí me pareció muy loco cuando Jorge Barón me llamó para ser presentadora. En mi vida había leído un teleprónter, yo veía que eso pasaba y no era capaz de leer lo que decía.

>>¡Detesto los sapos! En las fotos en la piscina pensé: ojalá no me vaya a salir uno porque me muero. Yo no sé si en otra vida me pasó algo con uno, pero es terrible.

>>Una vez en el Amazonas grabando Colombia’s Next Top Model me tocó dormir en un cuarto donde había ratas. Yo salí despavorida, pero después en el lobby me cayó un sapo del techo y preferí irme a dormir en el cuarto con las ratas [risas].

 

>>A Lincoln, mi esposo, le encanta que cante Mis ojos lloran por ti, de Big Boy. Con los amigos hace como si fuera un show y todo. Me la sé completa. Además, rapeo, cambio la voz y todo.

>>Uno de los momentos más tristes de mi vida fue la muerte de mi perrita. La Chiqui duró conmigo 14 años, ella dormía conmigo en la cama. Es mi prueba no superada.

>>El único antojo así “raro” que tuve durante mi embarazo fue que me dio por comer mucho Cocosette, mucho mango y lulada como buena caleña.

>>Me encanta cumplir años, que me llamen, que me escriban mensajes. Yo no soy de esas mujeres que dicen que a los treinta paran de cumplir [risas].

>>El mejor regalo que me ha dado Lincoln fue cuando cumplimos un año de novios. Me hizo un CD con la canción El amor, de Tito El Bambino, que nos encanta, con todas las fotos de lo que habíamos vivido. Eso es muy de mujer [risas], pero a mí me pareciólo máximo.

>>Detesto los corazones de pollo, el hígado y la lengua. No puedo. Tampoco me gusta el sushi.

>>Quisiera tener el superpoder de acordarme de absolutamente todo, desde que nací hasta ahora.

>>Soy muy fanática del reguetón. La última canción de Wisin y Yandel, Como antes, me fascina.

>>Aunque a la salsa no la desbanca nada, porque yo crecí escuchando al Grupo Niche, a Guayacán. La magia de tus besos es mi canción preferida.

 

 

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