Butaca

La belleza letal de Milla Jovovich

Fotografía: UIP Media

Una de las mujeres más hermosas del mundo encontró su lugar en el cine interpretando a Alice, la violenta y sensual heroína de Resident Evil. Por Rosa Gamazo.

La mejor definición de Milla Jovovich fue la del legendario fotógrafo de modas Richard Avedon, que la descubrió cuando era una niña: "Es una de las bellezas inolvidables del mundo". Nacida en Ucrania, llegó a Estados Unidos cuando tenía seis años y sus padres dejaron la Unión Soviética por razones políticas.

Era 1981 y en plena guerra fría sus compañeros de escuela la consideraban el enemigo. Afortunadamente abandonó aquel infierno a los doce años para dedicarse al modelaje, se topó con Avedon -que era el responsable de las campañas de Revlon- y empezó una carrera que la llevó a la portada de más de cien revistas y a ser considerada por Gianni Versace su "supermodelo favorita".

A finales de los años noventa había hecho algunos papeles en la gran pantalla, pero fue el director francés Luc Besson quien la llevó a los primeros planos con El quinto elemento y Juana de Arco, mientras hacía algo a lo que cualquiera estaría tentado: convertirla en su esposa, así fuera apenas por un año.

Después de actuar en proyectos como El hotel del millón de dólares, de Win Wenders, y la comedia Zoolander, Jovovich conoció el éxito comercial en 2004: la adaptación del videojuego Resident Evil -en el que una guerrera lucha contra una legión de zombis creados genéticamente por una oscura corporación-.

Los productores comprendieron que se encontraban ante una mina de oro, y por eso hoy, ocho años después, el mundo está hablando de la quinta entrega: Resident Evil, la venganza. Mientras tanto, el director Paul W. S. Anderson hizo lo mismo que Luc Besson pero con mejor suerte: él y Jovovich están juntos desde entonces y en 2007 tuvieron a su primera hija. Jovovich se sale de la norma, no solo por su cautivador físico, sino por una personalidad rebelde que no responde a los cánones de Hollywood.
 
DONJUAN: Usted ha interpretado a Alice durante años. ¿Se ha vuelto tan dura como ella?

Milla Jovovich: No sé si tan dura, pero me identifico mucho con ella a la hora de cumplir mis promesas. Alice promete algo y lo hace y yo intento hacer lo mismo. Ella es capaz de morir antes de incumplir lo que ha prometido. Es algo que admiro porque hoy se han perdido esos valores.

DJ: ¿Es algo que valora también en los amigos?

M. J.: Tengo pocos amigos, pero son muy leales y me defienden cuando me tienen que defender. Nunca he sido ese tipo de persona que tiene muchísimos conocidos. Obviamente, si voy a una fiesta soy sociable y saludo a la gente, pero de todas las celebridades que he conocido en los últimos dos años, Elizabeth Banks y Chelsea Handler son mis únicas amigas. Tengo mucho cuidado con la gente a la que meto en mi círculo de amigos.

DJ: ¿De dónde cree que viene esa cautela?

M. J.: Por haber empezado muy joven en este negocio sigo manteniendo los amigos que tenía antes de ser famosa. Una vez pasa eso y te metes en este mundillo, la gente es muy superficial, todos dicen que van a llamar y nunca llaman. Me di cuenta a temprana edad de quién es la gente falsa y sé que si mi película es un desastre y me hundo en la miseria podré dormir en casa de mis amigos de antes.

DJ: Pero los actores siempre parecen tener muchos amigos...

M. J.: No estoy de acuerdo. Creo que la mayoría tienen muchos conocidos, pero no muchos amigos. Es diferente. ¿Quién quiere ser amigo de un actor? [ríe]. He hablado de ello con actores: no tienen muchos amigos y la mayoría son de antes de ser famosos. Para mí resulta muy importante diferenciar a la Milla actriz de la Milla madre y esposa. Mi vida no es tan espectacular como mi vida como actriz, que no es tan espectacular de todas formas [ríe]. Mi día a día es leer libros, coser vestiditos con mi hija, construir casas de muñecas y cocinar.

DJ: ¿Qué pasó con la película Winter Queen?

M. J.: Lleva años intentándose hacer. Cuando Paul Verhoeven estaba involucrado íbamos a empezar a rodar, pero quedé embarazada y me despidieron.

DJ: ¿La despidieron por quedar embarazada?

M. J.: Sí, lo cual es raro porque podían haber utilizado a una doble para ciertos planos. Además tenía unas tetas enormes, y eso hubiera sido mucho más sexy para el personaje. Contrataron a otra actriz muy conocida, pero por supuesto tampoco funcionó y ahora me están contactando otra vez. Lo cierto es que la historia me encanta, pero ya veremos. La industria está cambiando muchísimo. Hoy en día un film con las estrellas más importantes del planeta puede ir directo al dvd, nada garantiza su estreno en cines. Entre Netflix y Apple TV todo ha cambiado. Está pasando lo mismo que pasó con la música hace diez años. Ahora con el streaming no hay nada garantizado. A lo mejor es bueno para películas independientes que no necesariamente pierden por ser vistas en televisión, pero no para las de época o efectos especiales, donde la gran pantalla es clave.

DJ: Volviendo a Resident Evil, ¿cuáles son las ventajas e inconvenientes de estar casada con el director?

M. J.: Con Paul en particular hay más ventajas que inconvenientes, porque hacemos películas que a los dos nos gustan. Es estresante pero divertido al mismo tiempo. No es el caso de todas las parejas que trabajan juntos, como Gena Rowlands y John Cassavettes, que pusieron su casa como aval para hacer su película. Yo me hubiera divorciado. Con mi marido hago películas divertidas, las de Cassavettes eran muy serias y profundas y eso puede ser más complicado.

Fotografía: UIP Media

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