Edición 127

¡Advertencia!

Las chicas buscan hombres mayores de edad

Si no tienes 18 años
No entres a esta página

Publicidad

El lugar es una selva de plantas y sabores.

Hay un cierto swing en la escena gastronómica bogotana muy reconocible. Por un lado, los nuevos restaurantes le apuntan a una cocina “internacional”, con algunos toques criollos, pero siempre para todos los paladares (a la fija). Por otro buscan que el espacio sea muy agradable, invierten mucho en ello y eso significa que el ambiente debe incluir buenos sofás, buenas copas y música en vivo. Y por último, le apuestan a que la terraza, sí o sí, sea el centro de todo.

Siete Cabras, en la bonita esquina de la calle 70 con 10, es un restaurante pensado y diseñado en torno a su terraza y, en ese sentido, todo está dirigido al disfrute social, al almuerzo largo y a las cenas con tragos y música (que por cierto es muy chévere).

 

Digamos que su cocina es mediterránea, en general. Y así se venden: “Terraza Mediterránea”. Pero me parece que se trata más de un bistró con horno de leña, de donde salen unas pizzas muy buenas. Y como esta columna habla de comida –más allá de las atmósferas– quisiera recomendar un par de cosas. De las entradas, la kafta de cordero (que son pinchos, pero aquí las presentan como albóndigas). Y el cangrejo con tapioca negra, que está muy rico. Luego se encuentran las alcachofas cocidas y el pulpo a la parrilla que son,desde hace rato, moda en todos los restaurantes de la ciudad.

 

De los fuertes, las chuletas de cordero a la parrilla, que están muy bien. El pollo al pastor asado a la parrilla. El arroz caldoso de mariscos. ¡Y ojo a un pappardelle (pasta ancha) con chorizo, repleto de sabor! En otras palabras, una cocina a la fija, sin sorpresas, sin riesgo. Y eso no es ni bueno ni malo. Sino, simplemente, cocina correcta al servicio del ambiente que es, sin duda, la gran sensación.

 

Publicidad

Publicidad