Edición 144

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Música que embriaga

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Estas canciones son un homenaje a los mejores tragos de la historia. Escúchelas con moderación.

 

Para oír el playlist completo de este artículo haga click aquí.

 

Whisky in the Jar, de Metallica

Original del folclor irlandés y casi tan antigua como el whiskey. Muchos artistas la han interpretado, sin embargo, Metallica la llevó más allá con su poderoso riff de guitarra y la inigualable voz de James Hetfield. En el 2018, Metallica introdujo en el mercado a Blackened, un whiskey creado en colaboración con el maestro destilador Dave Pickerell. No se trata de una pieza de merchandising, es puro amor al whiskey.

 

Beer, de Asylum Street Spankers

Provenientes de Austin, Texas, Asylum Street Spankers son una banda que recreó los estilos musicales del sur de Estados Unidos de comienzos de 1900. Una descarga de country, blues, folk y mucha sátira en sus letras. En el 2001 grabaron esta delirante canción que cuenta por qué una cerveza helada resultó ser su gran amor; desde luego, después de haber probado y sentido los efectos de todas las drogas inhaladas, inyectadas y fumadas.

 

Bottle of Red Wine, de Eric Clapton

La primera canción del lado B del primer álbum como solista de Eric Clapton, que grabó en 1970, es un blues donde queda clara su prodigiosa interpretación de la guitarra. Pero además es evidente el deseo de que su chica le consiga una botella de vino tinto en la mañana, para aliviar ese malestar en su cabeza por haber tenido una noche divertida e intensa.

 

A Glass of Champagne, de Sailor

“Tengo el dinero, tengo el lugar, tienes la figura, tienes el rostro. Vamos juntos, los dos, sobre una copa de champaña”. Así comienza la letra de esta canción de Sailor, una banda inglesa que a ritmo de pop, entre coros y sintetizadores de mediados de los setenta, hace alusión a pasar una noche perfecta bebiendo champaña.

 

One Mint Julep, de The Clovers

The Clovers, una banda de Washington D.C., grabó en 1951, a ritmo de rock & roll, la cómica historia de un hombre que conoce a una chica elegante, la lleva a su casa, le acepta un trago y se ve descubierto por el padre de la chica justo en el momento de un beso. El matrimonio es inevitable; todo por ese coctel de bourbon, menta, azúcar y hielo que se llama mint julep.

 

Se me acabó el tequila, de Los Tigres del Norte

Los Tigres del Norte se han convertido en un ícono de la música popular mexicana. Nadie mejor que ellos para encarar esa triste situación de estar sufriendo un desamor y encontrar consuelo en el tequila, para después volver a sufrir al ver cómo ese maravilloso elixir se va desvaneciendo. Una situación realmente drámatica.

 

It's Martini Time, de The Reverend Horton Heat

Una mezcla de punk, country, swing y rock & roll sintetiza el sonido que The Reverend Horton Heat imprimió a esta movida canción que grita: “¡Es hora de beber un martini!”. El gran motivo es haber perdido el empleo sin razón alguna, pero igual, un poco de vodka agitado con hielo, una aceituna o una rojada de piel de limón y quizá un poco de vermú, harían del momento algo sublime.

 

El aguardientero, de Darío Gómez

Félix Ramírez, de Los Trovadores del Recuerdo, escribió originalmente en 1954:“Aunque me cueste morir, no dejaré la bebida, porque una pena de amor, me quiere quitar la vida”. Palabras profundas que el Rey del Despecho rescató para hacerle un homenaje a su verdadero amor: una copa llena de aguardiente.

 

El ron es mi medicina, de Johnny Ventura

En la década de los ochenta, cuando la música merengue fue sensación en las discotecas latinas, el dominicano Johnny Ventura llevó a las pistas de baile esta canción en la que declaró: “Que se acabe el arroz, la leche y la gasolina, pero el ron que no se acabe, porque esa es mi medicina”. Tremendo estilo de vida.

 

Gin & Tonic, de Brandy Butler & The Fonxionaires

Como consecuencia de una herencia musical rica en soul y jazz, Brandy Butler refleja en sus canciones un ritmo alegre y contagioso, cargado de swing y R&B al estilo de los años sesenta. Prueba de ello es Gin & Tonic, una animada canción que narra la historia de una chica –quizá fue Brandy Butler– que en una noche, después de beber diez gin and tonics, conoce a alguien y finalmente se lo lleva a su casa.

 

JAVIER GARZÓN
REVISTA DONJUAN
EDICIÓN 145 - MARZO 2019

 

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