Edición 128

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La París que pocos conocen

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Olvídese de los clichés: de la Torre Eiffel y de la calle Saint-Honoré. La esencia de la ciudad está en sus bares y librerías.

“París es el lugar ideal para fracasar en la vida”. Esa fue la sentencia del escritor David Foenkinos en su novela La biblioteca de los libros rechazados. Y cuánta razón tenía. Los edificios, los bulevares, los museos, hasta el esnobismo que encantó a Henry James, son adictivos. La ciudad de Hemingway y Cortázar guarda secretos que están por fuera de las guías convencionales: el bar Aux Folies, en Belleville, y su falta de glamur; el canal Saint-Martin y la música callejera; Shakespeare and Co. y los libros antiguos, o las tumbas de Montparnasse, son ese ADN oculto de París.


BELLEVILLE

8 rue de Belleville / Fotografía: Felipe González   

Este es el nuevo barrio cool de París. Los grafitis, bares y restaurantes sobre la rue Belleville son el destino ideal para pasar una tarde/noche descomplicada. No deje de ir al bar Aux Folies.


Canal Saint-Martin

Quai de Valmy / Fotografía:  Felipe González

Los amantes de Amélie reconocerán este canal, que es el sitio de encuentro de los jóvenes parisinos. Le recomendamos llevar un par de cervezas y disfrutar del paisaje.


59 Rivoli

59 Rivoli / Fotografía: Felipe González 

En una de las calles con las marcas más lujosas, está un edificio ocupado por artistas. Vale la pena recorrer todos los pisos y ver esta galería dedicada a la creatividad.


Shakespeare and Company

37 rue de la Bûcherie / Fotografía: Felipe González 

Esta librería, a orillas del río Sena, es el paraíso de los bibliófilos. Recorra sus laberintos en busca de libros como lo hicieran Anaïs Nin, Cortázar o Henry Miller.


Cementerio de Montparnasse

3 Boulevard Edgar Quinet / Fotografía: 123rf

Coja un mapa en alguna de las entradas, señale a esos personajes que quiso conocer, pero que solo ha visto en fotos. Búsquelos, piérdase, vea tumbas anónimas y si tiene suerte los encontrará. La lista de residentes de este cementerio tiene nombres como Susan Sontag, Simone de Beauvoir, Jean Paul Sartre, Julio Cortázar, Porfirio Díaz, Man Ray, por mencionar algunos. La única advertencia: dar con las tumbas no es fácil. Sin embargo, caminar entre mausoleos abandonados y lápidas que parecen obras de arte, constituye un plan perfecto para una tarde.


Le viaduc des arts

Del 1 al 29 de la Avenue Daumesnil / Fotografía: Wkicommons

En el antiguo viaducto ferroviario que conducía a la estación de la Bastille, se restauró, en 1994, un parque que inspiraría al futuro High Line de Nueva York. El arquitecto Patrick Berger creó un pasaje donde se alojarían talleres de zapateros, pintores, tiendas de moda (pase sí o sí por la tienda Good Manners) y artesanos, a lo largo de los 64 arcos que lo conforman. Después de tomarse un café en alguno de los restaurante, suba al parque elevado para recorrer los 1.5 km de árboles escondidos entre edificios.


Biblioteca Nacional de Francia

Quai François Mauriac / Fotografía: Felipe González 

Los cuatro edificios en forma de “L” que cubren un bosque son el escenario de esta biblioteca. Diseñada por Dominique Perrault, este espacio guarda tesoros como los globos terráqueos que fueron construidos para Luis XIV y reposaban en el palacio de Versalles hasta la Revolución francesa o una de las colecciones de manuscritos griegos más grandes del mundo. Además, los visitantes pueden pagar por entrar a las salas de lectura o las exposiciones. Un lugar tan importante como el Centro Pompidou o el museo del Quai Branly.

 

 

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