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Cómo conservar la comida y cuánto dura en la nevera

Fotografías / Sebastián Jaramillo / Agradecimiento: Éxito country

Almacenar bien los productos que compra no se reduce a meterlos en la nevera o en la alacena. Guía rápida para que no se le vuelva a podrir una lata de atún y sepa cuánto puede durar en la nevera

Casi todos los productos embotellados tienen una fecha de vencimiento impresa. Respétela: después de ese día su estómago puede sufrir las consecuencias. Guárdelos en un sitio oscuro y fresco o refrigérelos. La vida de las salsas varía entre los dos meses (mayonesa), los seis meses (ketchup) y el año (mostaza). La leche no sobrevive más de una semana y el yogur no más de dos; los lácteos se pueden congelar para que duren más antes de abrirse. Cada licor tiene su propia vida útil después de destapado: la cerveza, un día; el vino, un día (o una semana o menos refrigerado); el whisky, indefinidamente, al aire libre.

Aceite: El aceite no se debe guardar debajo de la estufa o en la repisa de la ventana, porque el aire, el calor y la luz pueden volverlo rancio. A diferencia del vino, el aceite de oliva no mejora con el tiempo, sino que empeora: cuanto más pronto lo consuma, mejor. Dele máximo seis meses después de abierto. El aceite de oliva no es bueno para fritar porque sobrecarga la comida.

Agua/Jugo: Después de abierta, el agua embotellada se puede beber hasta un mes más tarde. De todas formas, verifique siempre que el olor siga siendo nulo si duda de la calidad. Los jugos pueden durar diez días o menos, según la cantidad de conservantes que tengan. Por eso, lea la etiqueta si piensa dejarlos en la nevera mucho tiempo.

Encurtidos: Una vez destapados, intente consumirlos lo antes posible -un mes es más que suficiente-. Jamás introduzca cubiertos sucios porque las bacterias arruinan las conservas en pocas horas.

Fríjol: Los granos (lentejas, fríjoles, garbanzos) pueden durar hasta dos años en su empaque original. Después de cocinados, no los deje más de una semana en la nevera ni más de un mes en el congelador.

Azúcar: En teoría, el azúcar nunca vence. Sin embargo, manténgalo siempre seco, en un lugar fresco y oscuro para evitar la visita inesperada de insectos.

Pasta: Empacada dura hasta dos años. Después de cocinarla, no la refrigere por más de dos días y máximo dos meses en el congelador -en ambos casos, en tarros perfectamente sellados-.

Pan: La mayoría de los panes frescos no duran más de dos días, después de ese tiempo, se ponen duros y empiezan a producir hongos. Los empacados tienen conservantes que los hacen durar hasta un mes si no les da el aire; de todas formas, siempre revise la fecha de vencimiento y manténgalos en lugares frescos y oscuros.

Los tarros para guardar la harina no son cosa de las abuelitas. Son necesarios para mantener más tiempo ciertos productos que, según su empaque, pueden vivir varios años si se mantienen frescos y alejados de la humedad. Los enlatados tienen una fecha de vencimiento y, una vez abiertos, no duran más de un día. Las galletas, aun las caseras, se pueden consumir en una semana. Los paquetes siempre tienen una fecha de vencimiento; después de abiertos, no los deje más de una semana. El cereal, después de abierto, no resiste más de tres meses; la harina, un año; el arroz, un año.

Las hortalizas y legumbres deben refrigerarse sin lavar, mejor si están cubiertas de algún plástico -con algunas excepciones, como las hierbas y los champiñones-. Las frutas viven mejor a temperatura ambiente, sin ningún tipo de empaque, pero en lugares frescos donde no les dé mucha luz -si no tiene un sitio así, mejor déjelas en la nevera-. No es cuento de tía eso de que las frutas y los aguacates maduran más rápido si se cubren con papel. Los champiñones muchas veces traen una fecha de vencimiento en el empaque; si no la tienen, déjelos máximo una semana dentro de una bolsa plástica. No hay que usar más que el sentido común para saber cuándo están dañados la mayoría de los vegetales: su textura demasiado blanda, su olor y su color son signos evidentes.

Fresa: Si en el paquete vienen fresas muy blanditas o dañadas, bótelas porque dañarán a las demás. Evite comérselas después de tres días y siempre hágalo después de lavarlas bien.

Manzanilla: Las hierbas suelen durar dos semanas refrigeradas sin ningún plástico; al aire libre resisten menos pero no se queman sus hojas. Si prefiere secarlas para hacer condimentos, déjelas al sol pero en lugares donde no les afecte la humedad.

Lechuga: Las bacterias se desarrollan rápidamente en la lechuga, así que intente consumirla cuanto antes, lavarla muy bien con agua fría antes de comérsela -si puede, con una cucharadita de sal- y no almacenarla en el mismo espacio junto a las frutas porque estas producen un gas que hace que la lechuga se pudra más rápido.

Piña: Si está madura y entera, se empieza a fermentar después de cinco días. Después de picarla, refrigérela por máximo tres días, preferiblemente en un tarro cerrado.

Tomate: Se maduran más rápido con papel. Una vez están completamente rojos, en tres o cuatro días empiezan a podrirse.

Las carnes pueden aguantar en la nevera en su empaque original si se van a consumir pronto. De lo contrario, congélelas en empaques resellables o separados por porciones para que únicamente tenga que descongelar lo que va a preparar. Jamás descongele y vuelva a congelar. No refrigere los huevos -a pesar de que las neveras traigan bandejas especiales para ellos- y déjelos al aire, en lugares frescos y con poca luz, hasta por cinco semanas. Los embutidos tienen una fecha de vencimiento en su empaque: respétela y, en lo posible, consúmalos antes de ese día; refrigérelos en compartimientos separados de los quesos u otros productos para que no se quemen ni contaminen. La mantequilla natural tiene una vida de apenas dos semanas, la industrial dura hasta tres meses y es mejor no congelarla.

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