Moonfire: The Epic Journey of Apollo 11 tendrá un costo básico de US$1.000, pero habrá unos cuantos ejemplares con pedazos de roca lunar que tendrán un valor según el peso del mineral.
La expedición humana más importante de la historia, el viaje a la Luna, costó US$24.000'000.000, más de diez años de experimentos, 400.000 ingenieros, millones de televidentes en la Tierra y un escritor, Norman Mailer, que escribió para la revista Life la pieza periodística más extensa publicada en ese medio -en español fue editada por Plaza y Janés en 1970 y sólo se consiguen ejemplares en el mercado de los libros viejos por más de US$100.
En tres ediciones, Mailer hizo el retrato más bello y fidedigno del viaje del hombre a la Luna: "Embestida, destripada, descuartizada, retorcida, golpeada, una tierra de desiertos en forma de círculos de 80 y hasta 130 kilómetros a través, una tierra de anillos montañosos, algunos más altos que el Himalaya, una tierra de recovecos huecos y cráteres interminables, cráteres dentro de cráteres, que, a su vez, residían dentro de otros cráteres que vivían en el borde montañoso de cráteres enormes, cráteres minúsculos y cráteres de 1,5 kilómetros de profundidad, cráteres tan grandes que el Gran Cañón del Colorado cabría en ellos, como un cráter dentro de un cráter".
Ahora, 40 años después, Taschen publicará el 20 de julio próximo el libro más caro que hayan sacado al mercado: textos de Mailer, Buzz Aldrin -una de los astronautas de la expedición- y una introducción del escritor irlandés de ciencia ficción Colum McCann, con fotografías del archivo de la Nasa, personas particulares y la revista Life. El tiraje sólo tendrá 1.969 copias, que incluirán una fotografía impresa en plexiglás -un material altamente resistente a la intemperie y el rayado-, firmada por Aldrin, en la que está sobre la superficie lunar junto a su compañero, Neil Armstrong, que se refleja en su casco.
MoonFire: The Epic Journey of Apollo 11. Taschen. Norman Mailer, Buzz Aldrin y Colum McCann. Julio 20 de 2009. Edición limitada de 1.969 ejemplares. 32.5 x 40 cm. 350 págs.
Tres tristes libros
Los recomendados del autor de autogol.
Por Ricardo Silva Romero
Yo no leía nada que no fuera en chiste. No entendía qué podían tener los libros que no tuvieran los cómics. Y entonces, en las vacaciones de 1990, mi hermano me pidió el favor de que leyera Sobre héroes y tumbas, mi papá me regaló El cine según Hitchcock para que hablara con alguien sobre las películas que veía, y mi mamá, que sospechaba que ya iba a encontrar mi vocación, me puso Retrato del artista adolescente en la mesa de noche. Y así, a los quince años, tres tristes libros me dijeron algo que no sabía que estaba esperando: que se vive la vida que se puede.
Lo que hay que tener
En la carretera.
Jack Kerouac.
Anagrama (435 págs.)
El santo patrón de los beat escribió su novela en un rollo de papel para no tener que cambiar las hojas de su máquina de escribir durante una larga semana de café, anfetaminas y tecleo furioso. Era un libro autobiográfico, pero sus editores cambiaron los nombres de los protagonistas, separaron los párrafos y cortaron ciertas escenas de sexo entre ellos. Ahora Neal es Neal, y Kerouac es Kerouac. Bienvenidos a la carretera.
El arte de la distorsión.
Juan Gabriel Vásquez.
Anagrama (228 págs.)
Los libros de ensayos pueden ser buenos, aburridos o francamente pretenciosos, por suerte Juan Gabriel Vásquez, el autor de Los informantes, no sufre de intelectualismo agudo y nos regala un libro divertido, ameno, educativo y profundamente enamorado de los escritores y los temas que aborda. Sobresalen el ensayo sobre Conrad, un autor al que Vásquez le dedicó una biografía y una novela: Historia secreta de Costaguana, y el texto sobre Philip Roth.
El viajero del siglo.
Andrés neuman.
Alfaguara (531 págs.)
Roberto Bolaño lo bendijo: "Tocado por la gracia. La literatura del siglo XXI pertenecerá a Neuman y a unos pocos de sus hermanos de sangre". Y el escritor argentino de 32 años ha agradecido esas palabras, definitivamente, con El viajero del siglo, premio Alfagurara 2009. El libro tiene las dimensiones de los libros que le gustaban al autor de 2666, una prosa que parece hecha para encantar serpientes y una trama histórica en la que hay latigazos de cocheros.
El lío de la Madonna.
Santiago martínez concha.
Grijalbo (247 págs.)
Este es el mayor ejemplo de una excelente historia desperdiciada por la ambición de escribir algo llamado "novela", ambición del escritor y del editor. En todo caso, El lío de la Madona debió ser una crónica periodística, una historia contada con el rigor que exige ceñirse a la realidad, porque la historia no necesitaba ficción: el pintor Rafael le regala un cuadro a su amante, ella se lo vende a Francisco I, que es derrocado por Carlos V, y termina en una tienda de Fontibón.
Frutos extraños.
Leila Guerriero.
Aguilar (414págs.)
Leila Guerriero es el equivalente latinoamericano de Susan Orlean, o de Truman Capote, o de Tom Wolfe o de Gay Talese. Es su heredera y su colega, y en los últimos años Leila se ha encargado de elevar la crónica periodística a la categoría de literatura pura y dura. Sus piezas periodísticas, publicadas en medios como La Nación o Gatopardo y recopiladas en este tomo, tienen diálogos que parecen sacados de Hemingway y descripciones físicas que ni siquiera logra un buen fotógrafo. Muy recomendado.
La sociedad de la nieve.
Pablo Vierci.
Editorial Suramericana (366 págs.)
Vierci estudió en el colegio con los 16 sobrevivientes del vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya que se estrelló contra la cordillera de Los Andes en 1972. Y al año siguiente comenzó a escribir esta historia que ahora se publica como el libro definitivo sobre una de las historias de supervivencia humana más impresionantes de la historia de la humanidad: 72 días a treinta grados bajo cero en medio de la nada.
Disturbio.
Miguel Ángel Manrique.
Planeta (195 págs.)
Esta es una novela contra los mamertos, un libro que, Como una novela, de Daniel Pennac, muestra que lo importante de la lectura es divertirse. Manuel es un estudiante de literatura que hace sus deberes, lee la Iliada y la Odisea, pero disfruta más de La guerra de las galaxias y las novelas de Stephen King. Sin embargo, los profesores le ponen cero por escribir ensayos sobre las novelas del maestro del terror. Esta es la primera novela de Miguel Ángel Manrique, Premio Nacional de Novela 2008.